Estoy delante de un papel en blanco que espera
a que lo llene de dibujos y letras, como si fuera a escribir un libro. Tengo muchas ganas de escribir
y mil ideas en la cabeza pero no sé por dónde empezar a decir las cosas que pasan
por mi cabeza.
Dicen que uno empieza a escribir con una
palabra clave que está relacionada con el tema del escrito y que después se
deja llevar por la inspiración. Da igual que las ideas y las palabras estén
desordenadas en el papel, ya las ordenarás más tarde… ¡no hay prisa! Una sabe
cuándo empieza a escribir pero no sabe cuándo acabará, porque escribe, lee y,
si no le gusta lo escrito, borra para volver a empezar. Es así continuamente.





